Sus bocas se buscan, sus alientos se mezclan , sus cabellos mojados se unen. Él tiene la mano sobre su mejilla, ella la tiene sobre su nuca. En la urgencia, intercambian torpes palabras de amor.
Ella pide: " Quédate más "
Él no lo sabe, pero no conocerá nada mejor en su vida. Nada más puro, nada más luminoso, o más intensos que los ojos verdes de ella, brillando bajo el cielo de ese aterdecer de verano.
Ni su voz implorándole : " Quédate más "

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